Sin duda alguna, este título es uno de los máximos exponentes de esos juegos en los que, para ganar, hay que fastidiar al contrincante tanto como sea posible y, si podemos conseguir que nuestro oponente llegue a la desesperación, tanto mejor. ‘Tetris Attack’ es un juego tipo puzzle programado para Súper Nes en 1996 y supuso todo un bombazo.

Para ser un buen jugador de ‘Tetris Attack’ hay que entrenar un poco ya que los programadores tuvieron presente la famosa máxima: ‘para que un juego sea bueno, debe ser fácil de jugar, difícil de dominar’. ¡Vaya si es cierto esto! Estamos, como su nombre indica, ante una especie de ‘Tetris’ pero en este caso los bloques salen desde abajo y salen en líneas completas por lo que no tenemos que preocuparnos en modo alguno de cómo vienen las fichas, sino que debemos centrarnos en ordenarlas. Es fácil, sólo hay que limpiar la pantalla del modo más elegante posible. Este modo elegante suele parecerle a nuestro oponente una verdadera asquerosidad. Digo esto porque cuanto mejor lo hagamos, más le complicamos la vida a él/ella.

Como decía, las fichas salen desordenadas desde abajo. Disponemos de un cursor en el que podemos seleccionar dos fichas y moverlas a nuestro antojo siempre dentro de la misma línea. Como ya es tradición en este tipo de juegos, si juntas tres o más bloques, éstos desaparecen. Cuanto más bloques juntes (hasta un máximo de cinco) mejor que mejor. Si hacemos desaparecer tres bloques sólo consigueremos tiempo para sobrevivir, lo que no es muy interesante. Lo mejor es intentar jugar a conseguir grupos de cuatro o cinco bloques, de este modo, cuando lo hagamos, le caerá una preciosa losa a nuestro contrincante que le complicará mucho la vida, es probable que, en este momento, suelte algún improperio o palabra malsonante por la boca, jeje. Además, conseguir esto, a nosotros nos vendrá muy bien porque nos da tiempo para pensar cómo va el juego ya que por unos segundos se paran nuestras fichas y no suben más líneas.

Si nos lo curramos, podemos llenar de basura la pantalla del rival mientras él comienza a pasarlas canutas. Cuando se tiene la pantalla con losas de piedra que entorpecen el desarrollo del juego, sólo hay una solución posible: hacer que un grupo de fichas, de al menos, tres, desaparezca mientras está en contacto con una de las losas. Muy interesante, pero esto no es todo. En ese momento, la/s losa/s que estuvieran en contacto con esas fichas que acaban de desaparecer se convierten en fichas con las que jugar. Es el momento de ponerse manos a la obra, tenemos apenas un segundo y medio para disponer todo lo que está abajo de modo que consigamos combinaciones para multiplicar la basura que le echaremos a nuestro contrincante, devolviéndole el gope que nos acaba de dar… para su desesperación. El corazón se acelera hasta el límite. Si conseguimos quitar algún grupo más de fichas en el momento en el que caigan las fichas que produjo la losa, ya se puede ir preparando el otro jugador porque le va a tocar trabajar a fondo si no quiere perder la partida. En este juego, las tornas pueden cambiar con facilidad.
En efecto, el desarrollo del juego es frenético y la máquina siempre está dispuesta a premiarnos si nos esforzamos por quitar fichas, cuantas más de una tacada mejor. Tanto es así que si conseguimos ordenar las fichas de tal modo que al desaparecer un grupo, hacemos que desaparezca otro, la losa que le cae al rival es mayor. Cuantos más grupos de fichas encadenemos de este modo, mejor. Esto sucede porque cuando quitamos un grupo de fichas, las que están por encima caen. Si teníamos dos o más fichas en la situación correcta y cae una tercera del mismo tipo, también desaparecerán.

Como en tantos otros juegos de Nintendo, he visto los ojos de mis rivales inyectados de ira cuando les ha caído una preciosa losa de las gordas. Porque no sólo hay losas más cortas o más largas, no; las hay finas, gordas, muy gordas, enormes, muy enormes y terríblemente horrendas y psicóticas. Si encadenas varios grupos de fichas que desaparecen caen unas losas de espanto. Incluso, si estás fino, suena un cornetín que indica que va a caer una losa de las que hacen historia. Es muy divertido ver cómo el pobre e iluso jugador contra el que jugamos mueve nervioso y desesperado la palanca para intentar ordenar las fichas para conseguir transformar en fichas la tremenda losa.

Os aseguro que, si no lo conocíais, tras haber jugando un poco a este fantástico ‘Tetris Attack’ os convertiréis en auténticos fanáticos de este juego. Sí, ya sé, me diréis que hay muchos juegos de este estilo y tal vez sea cierto, pero pocos generan tanta rivalidad como lo hace éste, pocos hacen que cada movimiento tenga unas consecuencias ínfimas, desastrosas o de inmediata victoria como lo hace éste. En definitiva, estamos ante uno de los mejores juegos jamás programados y, como buen juego de piques, es fantástico para echarse unas partiditas para desengrasar la mente y soliviantar el ánimo. Es una pasada ver cómo el agobio sume al pobre infeliz que juega con nosotros en la más honda desesperación cuando las losas caen acercándole a un deshonroso final. Muy muy muy recomendado.
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