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Shadow of the Beast

August 18th, 2009 Long John No comments

‘Shadow of the beast’ es un arcade puro de acción trepidante que exige al jugador la máxima atención para lograr sobrevivir en el legendario mundo en el que transcurre la acción. El protagonista es un mozalbete al que el destino le ha hecho una jugarreta y ha sufrido una dolorosa y maligna transformación.

Shadow of the Beast

Shadow of the Beast

El juego es espectacular (aunque es verdad que lo era mucho más en Amiga) porque la belleza de sus gráficos y su música hacen que el jugador pueda disfrutar de este título desde el primer segundo de juego. ‘Shadow of the Beast’ sigue a rajatabla la máxima de los arcades: ‘Un juego fácil de controlar, difícil de dominar’. En efecto, manejar al protagonista es muy fácil pero, como veremos, lo que sucede en la pantalla hace que debamos concentrarnos al máximo si queremos avanzar. La acción de basa en un bonito desplazamiento horizontal por el que el demonio que controlamos corre (y corre rápido, la verdad). Si a esto le sumamos que los enemigos nos atacan con la velocidad del rayo y en sentido contrario a nuestra marcha, tenemos un juego de muchísima acción que nos hace producir cantidades ingentes de adrenalina. El jugador que desee disfrutar de este juego debe medir muy bien cómo se mueven sus dedos porque es esencial pulsar el botón de puñetazo o patada (los dos botones de acción al mismo tiempo) justo en el momento preciso para conseguir acabar con las alimañas que nos amenazan sin socabar la integridad del personaje protagonista. Si lo hacemos antes, fallaremos (obvio) con el consiguiente coste para nuestra reserva de energía pero si lo hacemos un cuarto de segundo después ya nos habrán quitado uno o varios puntos de vida.

Shadow of the Beast

Los enemigos son muchos y muy variados. Es notable el esfuerzo que pusieron los diseñadores en crear un amplio bestiario, por ello, el jugador de ‘Shadow of the Beast’ disfruta continuamente, siempre están apareciendo bichos nuevos en pantalla, bichos magníficamente dibujados, tanto, que no tardamos en evadirnos del mundo real y adentrarnos en el juego, algo que también, sin duda, facilita mucho la banda sonora. Una verdadera maravilla, las melodías se adaptan perfectamente a los escenarios y el ambiente de juego envuelve al jugador sumiéndole en un mundo de leyenda donde tiene todas las de perder. Aunque hay que aniquilar a todo bicho inmundo que se cruce en nuestro camino, también se debe usar la cabeza para dar con la clave que nos permita adentrarnos en alguna mazmorra o sobrevivir en ella. La búsqueda de las llaves, antorchas, pociones y demás objetos necesarios para progresar en el juego ha sido concebida con cuidado (y con malicia, todo hay que decirlo), por eso, se disfruta muchísimo recorriendo los pasadizos y mazmorras. La música, la tensión y nuestra fuerza bruta nos acompañan.

Shadow of the Beast

Shadow of the Beast

Estamos ante un gran clásico, una obra de arte que puede desesperar completamente al jugón más empedernido por su extrema dificultad, ya que no dista mucho de aquel endiablado ‘Abu Simbel Profanation’ del Spectrum (tal vez el juego más difícil de toda la historia del videojuego). Con todo, la práctica es importante y pronto veremos recompensado nuestro empeño, podemos llegar bastante lejos si le ponemos ganas. ‘Shadow of the Beast’ es un juego recomendadísimo para todos aquellos jugones con un marcado afán de superación que odien el éxito fácil.

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Micromachines: Turbo Tournament ‘96

August 17th, 2009 Long John 1 comment

‘Micromachines 96′ es uno de esos juegos que evidencian que, para hacer un buen juego, no hay que centrarse en los gráficos sino que, más bien, lo que la afición demanda es originalidad, jugabilidad, diversión, entretenimiento, tensión, adicción… En definitiva, pasar un buen rato delante de la pantalla. De hecho, este juego dista mucho de tener unos súper gráficos; más bien los sprites son pequeños y en pantalla no aparecen muchas cosas. Los escenarios son simples aunque cumplen su función a la perfección. No se necesita más, la verdad. Se trata de un juego de conducción en el que la física no es nada realista ni se siente la emoción de conducir un bólido. Entonces… ¿qué tiene este juego que lo ha hecho tan famoso? Sin duda alguna, la competitividad.

Micromachines: Turbo Tournament '96

Micromachines: Turbo Tournament '96

Es esencial conocer bien los circuitos porque la velocidad que se alcanza durante la carrera más la altísima competitividad que impone el juego deja poco, poquísimo margen para el error. Todo vale, echar al contrincante fuera del circuito, empujarlo para que se choque, complicarle la vida… Señores y señoras… esto es la jungla, sólo el más fuerte consigue ganar. Los Micromachines, coches en miniatura que fueron la pasión de la chiquillería en los ‘90 protagonizan alocadas carreras en mesas atestadas de obstáculos: tazas de café, tenedores, esponjas, manzanas, latas, tubos de ensayo, mazorcas de maíz… ¡Increíble! El mundo en miniatura nos viene al pelo para competir con los amigos.

Micromachines: Turbo Tournament '96

Micromachines: Turbo Tournament '96

Jugar contra la máquina no está mal pero el verdadero encanto es jugar con un amigo. El concepto de carrera ‘uno contra uno’ cambia un poco la mentalidad de lo que es un ganador; de este modo, llegar primero no es garantía de victoria, lo importante es haber conducido mejor que el oponente, lo que no quiere decir que se haya jugado limpio porque en la saga ‘MicroMachines’ conducir bien significa permanecer en pista y hacer la puñeta al contrincante todo lo que se pueda y un poquito más (si se puede). Es importante saber empujar al coche enemigo y conseguir sacarlo de la pista (o de la mesa) en el momento preciso para poder conseguir la ventaja necesaria y obtener puntos. Así, los combates que pueden tener lugar encima de las esponjas que encontramos en los fregaderos pueden alcanzar tintes épicos y pasar a la historia de los grandes piques. Con pocos juegos me he echado yo más risas que con éste al ver la cara de odio de mis colegas al sacarlos de pista… Claro que ellos también se han reído en mi jeta cuando consiguieron esto mismo conmigo, jeje. Y es que, este juegazo es de lo que no hay. Es un auténtico vicio y una verdadera pasada. Las carreras tienen una duración perfecta y hay que poner en juego toda la estrategia aprendida cuando vimos ‘Los autos locos’ para triunfar en ‘Micromachines 96′

Micromachines: Turbo Tournament '96

Micromachines: Turbo Tournament '96

Varios son los tipos de vehículos que podemos pilotar, desde coches corrientes y molientes hasta inestables aviones pasando por lentas y enormes segadoras o lanchas velocísimas. Pero si es complicado ya, jugar con un coche normalito, con aviones o Ferraris es tarea de titanes. Además, este título cuenta con un montón de modos de juego diferentes para que tengamos diversión para rato, incluso cuando uno lleva mucho tiempo jugando, descubre que hay cierto aspecto del juego que se le pasó y que vale la pena investigar, no en vano, puedo decir que se trata de uno de mis juegos favoritos. La saga ‘Micromachines’ aportó frescura, emoción, tensión y mucha competitividad a los juegos de coches mostrando al mundo algo que jamás había visto. Este juego fenomenal y no debería faltar en el currículum de cualquier jugón que se precie. ¿Hace una carrera?

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Ikaruga, la locura

August 15th, 2009 Long John No comments

Una obra de arte, señores, una obra de arte. De pocos juegos, de muy pocos juegos se pueden decir tales palabras. Los adjetivos se quedan cortos para poder describir la maravilla que fue programada para la DreamCast de Sega (y versionada más tarde para Gamecube y para XBOX 360). Jugar a Ikaruga es entrar en una dimensión completamente nueva en el mundo del vídeojuego. ¿Creeis que exageramos? Probadlo y luego nos contáis. Sólo os diré que para muchos aficionados al género de los matamarcianos éste que ahora comentamos es el mejor matamarcianos de la historia, ahí es nada. Quizá suene pretencioso y, aunque no llegaré yo a tales extremos, sí afirmaré que si no has jugado a ‘Ikaruga’ por lo menos una vez en tu vida, no puedes decir que eres un jugón de tomo y lomo. A modo de referencia histórica baste apuntar que ‘Ikaruga’ es heredero del mítico ‘Radiant Silvergun’ aparecido en las recreativas y en la Saturn y que también recomendamos probar.

Ikaruga

Todo jugador que se se acerca por primera vez a este título apenas tarda unos segundos en entender que está frente a algo completamente diferente de lo que ha jugado hasta ese momento. Pero… ¿qué es lo que hace a ‘Ikaruga’ diferente de cualquier matamarcianos? Pues no es una sóla cosa, son muchas. En primer lugar porque es un matamarcianos que trajo la innovación al género (como comentaremos más adelante), por la adicción que crea en el jugador, por su forma de controlar la nave y por su excelentísima banda sonora, la mejor del género. ‘Ikaruga’ es un juego en dos dimensiones con escenarios tridimensionales lo que le dio un aspecto completamente innovador en su época.

Ikaruga

‘Ikaruga’ es un matamarcianos de desplazamiento vertical basado en una bipolaridad negro-blanco. En la pantalla salen marcianos únicamente de estos dos colores y sus disparos son o negros o blancos dependiendo del tipo de marciano. Nuestra nave podrá cambiar su polaridad (por tanto, su color) dependiendo de la estrategia a seguir. Si su color es blanco, los disparos de los marcianos blancos no le harán daño pero si un disparo negro la toca, será destruida y viceversa; si tiene la polaridad negra y un único disparo blanco impacta contra nuestra nave, perderemos una vida. Esta sencilla concepción del juego basada en la bipolaridad negro-blanco condiciona todo el desarrollo del juego.

Si disparamos a las naves blancas con disparos negros y viceversa, el daño que infligimos es doble aunque también podremos matar a las naves enemigas disparándoles con disparos de su color. Como buen danmaku, la mayoría de los disparos que nos sueltan los jefes finales de fase y jefes intermedios dibujan en la pantalla complejas figuras geométricas, aquí debemos estar atentos y seleccionar una polaridad u otra para evitar ser destruidos al tiempo que esquivamos los disparos del color contrario que pululan por la pantalla mientras intentamos acertar con nuestros misiles en el sitio donde le hace daño al jefe. ¿Complicado? Naaaa, lo justo ;) Aunque lo divertido es que aún tenemos una tarea más, absorver los disparos que nos vienen de los malos de la misma polaridad que tiene nuestra nave en ese momento, así se llenará la barra de energía que nos da la facultad de soltar unos misilazos que dejan como la mojama al alien más bizarro.

Ikaruga

El vicio viene, sobre todo, cuando el jugón no sólo quiere pasarse las diferentes fases sino también hacer el máximo de puntos. En los danmakus, tan importante es avanzar en el juego como conseguir la perfección y estar en lo alto de la tabla de clasificaciones. Para conseguirlo tenemos que ir encandenando chains, un chain se produce cuando matamos a tres marcianos de forma consecutiva si son del mismo color. Cuantos más grupos de tres marcianos elimines más puntos pudiendo conseguir vidas extras, de este modo, la concatenación de chain tras chain catapulta tu puntuación hasta límites que no habrías sospechado jamás ;) Para que os hagáis una idea, en el prólogo del primer capítulo se pueden hacer hasta un máximo de 22 chains.

El control de la nave es excelente y permite sortear (si tu pericia te lo permite) con relativa facilidad los disparos enemigos, la ambientación es una maravilla y la música, los gráficos, los movimientos de todo lo que sucede en la pantalla se combina para crear una situación de armonía que choca con lo peliagudo de la situación en la que nos vemos a cada momento. La banda sonora no me cansaré nunca de alabarla, nos sumerge en una aventura épica, una única nave contra toda una legión de enemigos impíos que no dudarán en ponernos difíciles las cosas.

En fin, que si no lo has probado, ya estás tardando. La perfección es bella.

Ikaruga es un juego bastante complejo pero no podíamos terminar esta revisión sin mostrar al que, probablemente, es el mejor jugador de ‘Ikaruga’ de todos los tiempos, un chavalote que es capaz de jugar con las dos naves al mismo tiempo (nótese que si las naves de los jugadores chocan, éstas explotan y tenemos una vida menos). Sólo vamos a poner dos vídeos de dos fases diferentes como pequeña muestra, aunque en Youtube están las demás. Nuevamente, la perfección es bella.

Finalmente, un vídeo de la segunda fase jugado en Hard mode con un nivel de perfección que no había visto en mi vida en un jugón de danmakus.

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